Encía y mujer
Tu encía cambia contigo. Adolescencia, embarazo y menopausia: cada etapa necesita un cuidado distinto.
Adolescencia


Crece con encía sana
Qué pasa en tu cuerpo
En la pubertad aumentan el estrógeno, la progesterona y la testosterona. Estas hormonas aumentan la circulación de sangre en la encía y hacen que reaccione con mucha más fuerza ante la placa bacteriana. Por eso, con la misma cantidad de placa, una adolescente puede tener la encía mucho más inflamada que una persona adulta. A esto se le llama gingivitis de la pubertad. A esto se suman los brackets, que dificultan la limpieza, y una alimentación con más azúcar, gaseosas y bebidas energéticas. Con la llegada de la menstruación, algunas jóvenes también notan la encía más sensible en ciertos días del ciclo.
Señales de alerta
Encía roja, inflamada o que sangra al cepillarse
Mal aliento que no se va
Encía que crece alrededor de los brackets
Llagas que duran más de dos semanas




Embarazo
Dos sonrisas que cuidar
Qué pasa en tu cuerpo
Durante el embarazo, el estrógeno y la progesterona alcanzan niveles muy altos. La encía se vuelve más sensible, se inflama y sangra con más facilidad. Es lo que se conoce como gingivitis del embarazo, que es muy frecuente, sobre todo en el segundo y el tercer trimestre. En algunas mujeres aparece un pequeño bulto rojo en la encía, llamado granuloma del embarazo. Es benigno y muchas veces disminuye después del parto, pero siempre debe revisarse. Además, las náuseas y los vómitos exponen los dientes al ácido del estómago, y los antojos pueden aumentar el consumo de azúcar.
Señales de alerta
Encía que sangra mucho o está muy inflamada
Un bulto en la encía
Dolor dental
Mal aliento persistente
Florece en cada etapa
Qué pasa en tu cuerpo
La perimenopausia puede empezar varios años antes de la última menstruación, muchas veces a partir de los 40. La caída del estrógeno también se siente en la boca: disminuye la saliva y aparece la boca seca, que favorece las caries y la inflamación. Algunas mujeres sienten ardor en la boca o cambios en el sabor. La encía se vuelve más delgada y frágil, puede retraerse y sangrar con más facilidad.
También disminuye la densidad del hueso, incluido el que sostiene los dientes. Ese hueso es parte del soporte del tercio inferior del rostro, así que cuidarlo también es cuidar la armonía de tu cara. Si tomas medicamentos para la osteoporosis, es muy importante contárselo a tu odontóloga, sobre todo antes de una extracción o una cirugía.
Señales de alerta
Boca seca que no mejora
Sensación de ardor en la boca
Encía que sangra o se retrae
Dientes que se mueven o se ven más largos
Perimenopausia y Menopausia
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